La semana pasada tuve la oportunidad de poner en práctica un ejercicio de comunicación no verbal sobre el que hay sobradas pruebas de su existencia. Ya se han hecho numerosos experimentos a lo largo de los años y lo curioso es que no deja de sorprendernos. El caso es que estando en un curso de inglés el profesor nos propuso que realizáramos un role play en el que simuláramos la realización de una entrevista de trabajo. De esta manera nos dividimos en entrevistadores y candidatos y realizamos tres entrevistas cada uno. A mí me tocó hacer de candidato. La entrevista la realizamos por supuesto en inglés. Para paliar el gap, no muy elevado pero existente, entre mi nivel y el excelente dominio del idioma de algunos de mis compañeros decidí reforzar mi interpretación con una técnica emocional y en esta caso elegí la técnica del espejo. Esto es, copié deliberadamente las posiciones corporales, gestos y tono de voz de mis interlocutores entrevistadores. Así adapté mi mensaje y gestión corporal a la persona que tenía enfrente esforzándonos ambos, eso sí, en realizar un correcto uso del inglés.
Curiosamente de las tres entrevistas que realicé fue en las dos últimas en donde apliqué la técnica con más intensidad y consciencia. Cada entrevistador debía decidir junto con un compañero con qué candidato se quedaba de los tres que habían pasado por sus manos ¿Cuál creeis que fue el resultado de mis entrevistas?
Pues fuí seleccionado en las dos entrevistas en las que apliqué la técnica del espejo. Uno de los seleccionadores tuvo dudas razonables entre elegirme a mí o a otro candidato. Nuestro mensaje había sido muy similar, dijo, y el grado de confianza y coincidencia con el perfil que estaba buscando también, pero al final su subsconsciente le hizo elegir al que estaba adoptando una interconexión con él superior.
Conocer esto puede ayudar a distinguir el grado de conexión y comunicación que se genera en grupos e individuos y utilizar sus técnicas para interactuar y mejorar los mensajes. También puede ayudar a conocer el papel de liderazgo y seguidores que adoptamos en diferentes situaciones. Esto es como cuando un cantante o grupo de éxito en un concierto multitudinario anima a su público a que levante las manos y aplauda con él logrando una simbiosis comunicativa extraordinaria. El mismo efecto que se genera en las liturgias religiosas en donde la copia de gestos refuerza el mensaje espiritual de la congregación.
Pues, bienvenido al mundo Bloguer. Creo que me vas a contar cosas interesantes, asi que, te sigo.
ResponderEliminar¿Quién soy?
Un saludo.